Tags:

    Hoy es el aniversario luctuoso de Sor Juana Inés de la Cruz.

    Sor Juana Inés de la Cruz por Mauricio García Vega .png

    Nacida en San Miguel Nepantla, Estado de México el 12 de Noviembre de 1651, Juana Inés de Asbaje y Ramírez de Santillana, Sor Juana Inés de la Cruz, llegó a convertirse en ícono importantísimo para la literatura universal y las letras novohispanas.

    Desde la edad de 3 años era capaz de leer y escribir, luego en 1659 llegó a la capital mexicana donde aprendió Latín gracias al sacerdote Martín de Olivas. Posteriormente se convirtió en cortesana de la virreina de la Nueva España, Leonor Carreto, esposa de Antonio de Toledo y Salazar, donde obtuvo la simpatía de la corte por su talento y comenzó su formación académica en el intercambio de poemas y sonetos con la marquesa.

    Su primer intento de convertirse en religiosa para poder continuar aprendiendo y desprenderse de la nobleza, fue en el convento de las Carmelitas Descalzas, sin embargo sólo permaneció ahí durante tres meses para luego incorporarse a las Jerónimas del convento de Santa Paula donde profesó al año siguiente.

    En cuanto a su instrucción, se preparó en lírica, auto sacramental, teatro y prosa. Sor Juana se recuerda por ser representante del siglo de Oro con poesías líricas, dramáticas, alegóricas, sacras, festivas y populares, junto con otros grandes como Juan Ruiz de Alarcón y Carlos de Sigüenza y Góngora, con obra iba de lo religioso a lo profano.

    Su biblioteca estaba conformada por más de 4mil libros, poseía mapas e instrumentos musicales, de los que se deshizo para ayudar a los necesitados e instigada por su confesor. Fue una entusiasta de autores clásicos latinos y españoles como Virgilio, Horacio, Ovidio, Garcilazo de la Vega y varios más.

    Entre muchas protestas destacó la firmada con su propia sangre y en la cual criticó al Jesuita Antonio de Vieira, por un sermón que pronunció, publicada con el título de “Carta atenagórica” con prólogo del Obispo de Puebla Manuel Fernández de Santa Cruz, bajo el seudónimo Sor Filotea. Fue acusada de desacato y sentenciada a no publicar más, o en su caso, se dedicara a las letras divinas y no las humanas letras. En consecuencia publicó el escrito Respuesta a Sor Filotea de la Cruz mediante la cual realizó una férrea defensa de la labor intelectual y reclamaba los derechos de la mujer a la educación.

    En 1693 dejó de escribir y se dedicó a labores religiosas, según algunos biógrafos por una conspiración misógina tramada en su contra para que dejara las letras y dedicara sus prestezas a lo que se consideraban tareas apropiadas de una monja. Más adelante quedaría plasmada su firma en el libro del convento como “yo, la peor de todas”, que se considera la penitencia autoimpuesta por la poetiza, misma que se convirtiera en una de sus frases más célebres.

    En 1695 se desató la epidemia de la Fiebre maligna que terminó con la vida de Sor Juana Inés de la Cruz, quien dedicó sus últimos días a cuidar de otras hermanas enfermas. Murió en 17 de abril a la edad de 43 años.

    Aquí les compartimos una película biográfica acerca Sor Juana Inés de la Cruz, "Yo, la peor de todas" (1990) dirigida por Maria Luisa Bemberg.