En estos tiempos de contingencia y cuarentena para evitar los contagios de la enfermedad Covid-19, artistas de todo el mundo han emitido a través de sus cuentas personales de redes sociales, actividades diversas: música, literatura, teatro, danza, cine y todo tipo de expresiones de las Bellas Artes, Artes populares y otras interdisciplinarias. El sector cultural permanentemente atraviesa crisis debido a que no es considerado prioritario por algunos gobiernos e individuos. Autoridades internacionales en el rubro cuestionan hasta cuándo será posible que los artistas sigan compartiendo gratuitamente su actividad y desde la Organización de las Naciones Unidas, urgen prestezas para evitar un colapso.
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Particularmente en estos tiempos se ha llegado a cuestionar la prescindibilidad de las actividades culturales, ya que se priorizan las relacionadas con la salud, ciencia, investigación, desarrollo de tecnología, alimentación y la educación sigue siendo atendida en modalidades virtuales, aún cuando se corre el riesgo de exclusión a quienes no cuenten con las herramientas digitales para seguir el paso.
La Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), advirtió sobre la necesidad de que todos los sectores involucrados a las industrias culturales a nivel mundial y local en cada región, ciudad o pueblo, se vele por los intereses económicos del sector, apegados al tratado celebrado en 2012 y que protege los derechos de los trabajadores del rubro.
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Francis Gurry, Director General de la organización señala la importancia de hacer valer “los acuerdos que existen en favor de los ingresos de artistas, intérpretes o ejecutantes del sector audiovisual” y tomar serias consideraciones con actividades que actualmente están detenidas como es el caso de las producciones de cine o teatro que involucran a cientos de personas de diferentes especialidades, todas dedicadas a las artes y que no tienen forma de percibir un salario o pago alguno, podrían verse beneficiados si es que trabajaron en películas realizadas en el pasado. La OMPI propone regular a todos los niveles, pagos vinculados a las transmisiones y retransmisiones.
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Aunque el altruismo de los artistas es loable, Gurry advierte que “la gratuidad tiene también el efecto de reducir los ingresos del sector” y tanto los artistas como la audiencia deben otorgar un valor económico a los productos culturales que se emiten y se consumen.
Las expresiones de Arte han sido un remanso para las personas que, en confinamiento, han encontrado la gran oportunidad de presenciar muestras a las que quizá nunca habían accedido por un tema económico, por que no las consideraban de entre la oferta, o porque no las conocían.